Café te quiebras

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Letras & café a las doce del mediodía en ombligo de semana

Cápsula Reflexiva 

CAFÉ TE QUIEBRAS

La vida a veces se vuelve tormenta. La vida nos relampaguea con circunstancias inesperadas y frente a tal energía hipnotizante, creemos que la vida se nos va.

La vida a veces se vuelve un temblor. Temblor que viene a destruir murallas y alguno que otro puente. Temblor que hace nuestra fe tambalearse. Temblor que nos sacude, nos quiebra y nos desarma.

Y dentro de estos fenómenos naturales tenemos que, vivir, es como bailar con una taza de café en la mano, done la vida es la pista de baile, la música y el compás, y nuestro corazón es la taza.

Un-dos-tres, un-dos-tres, el mundo tenemos a nuestros pies.

Un-dos-tres, un-dos-tres, tropezamos sin querer.

Un-dos-tres, un-dos-tres, splish, splash, splosh.

La vida te pone música y tu único deber es cerciorarte de que bailarás al compás. Tus movimientos tendrás que adecuar dependiendo de la circunstancia en la que se encuentre la pista: sola para ti, para ti y tu acompañante, o para que compartas el espacio con otros individuos u otras parejas.

Y así como llegan los temblores a sacudir nuestro ser, nuestro hogar y nuestro mundo, llegan los cambios de música, los momentos de reajuste entre un tango y un vals. Llegan los temblores a probar que tan fuertes hemos cimentado las bases de nuestro hogar, las bases de nuestra sociedad, pero más importante, las bases de nuestra persona.

Justo en esos momentos de incertidumbre, la taza que delicadamente sostenemos se verá afectada por este cambio de movimientos y música y probablemente derramaremos de lo que hay dentro.

Yo te pregunto hoy, ¿si tu mundo temblara hoy, si tu música cambiara el día de hoy y los pasos que dabas ya no son los que necesitas dar para seguir en esta gran pista de baile, si tu taza se derrama, que derramará?

La amargura de un expresso, la monotonía del tradicional americano, la calidez del cappuccino espumoso, la fría realidad del frapuccino: el producto de la tormenta que encapsula lo cálido y lo frio.

Sin lugar a duda derramaremos aquello que hemos estado guardando en nuestro interior. Aquello que hemos estado consumiendo encontrará su camino hacia fuera, a la vista de los demás. Aquello en lo que creemos se convertirá en nuestra estructura fuerte para sostener nuestro débil ser. Derramaremos lo mucho o lo poco que sabemos y conocemos. Bien dicen que en los tiempos de tribulación es que el hombre demuestra su verdadero ser.

De la abundancia del corazón habla la boca. De nuestra fe caminan nuestros pies. Moldeamos nuestro futuro a base de lo que decidimos en el presente tomando en cuenta nuestro pasado.

Ante la crisis que enfrentamos hoy. Ante las espantosas cifras en aumento de bajas. Ante la necesidad y la tempestad. Ante la distancia que te separa de manos amigas, brazos familiares y ojos de amor. Ante la tormenta que se despliega hoy frente a ti. En este temblor, cuando tus corazas se rompen y revelas quién eres ¿qué derramarás? y ¿a quién salpicarás­?